Es menos habitual y es más difícil, pero sí es posible, especialmente si tienes ingresos estables y un nivel de los mismos que te permita pagar la cuota hipotecaria sin problemas. También ayuda que puedas aportar garantías adicionales, como aportar otro inmueble o que alguien te avale.

En estos casos es importante analizar bien las condiciones y las garantías necesarias.