Para solicitar una hipoteca normalmente necesitas ingresos estables, un nivel de endeudamiento razonable (la cuota hipotecaria no supere el 35–40% de tus ingresos mensuales) y ahorros previos (habitualmente alrededor del 20% del valor del inmueble). También se valoran factores como tu historial crediticio (que siempre hayas pagado a tiempo cualquier préstamo, hipoteca o tarjeta) y estabilidad laboral (tiempo que llevas en tu trabajo actual).

De todas formas, aunque no cumplas todo lo indicado anteriormente, si lo necesitas, podemos revisar tu caso y orientarte sobre las opciones reales que podrías tener según tu perfil.