Sí. Es una de las finalidades más habituales. Se utiliza para financiar reformas como cocinas, baños, mejoras energéticas o rehabilitaciones, especialmente cuando no se quiere ampliar una hipoteca. Es la opción más recomendable si el importe a solicitar no es muy elevado, ya que evitas los gastos asociados a una hipoteca que son mucho más elevados que en el caso de un préstamo personal.

En este tipo de decisiones conviene comparar bien los costes antes de elegir una opción.