Introducción
El coste de una vivienda no acaba cuando firmas la escritura ante notario. A partir de ese momento comenzarás a asumir una serie de gastos que conviene tener en cuenta antes de comprar para evitar sorpresas y asegurarte de que podrás mantener la vivienda con tranquilidad.
Estos gastos dependerán del tipo de inmueble, de si es tu vivienda habitual, una segunda residencia o una inversión, de la comunidad autónoma y del municipio donde se encuentre, así como de las características del edificio y de la financiación que hayas contratado.
¿Qué gastos tendrás cada mes o cada año?
Aunque cada vivienda es diferente, los gastos más habituales son:
- La cuota de la hipoteca, si has financiado la compra.
- La comunidad de propietarios, cuando exista.
- El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
- La tasa de recogida de residuos o basura, si la aplica el ayuntamiento.
- Los suministros (agua, electricidad, gas e internet).
- El seguro de hogar y, en su caso, otros seguros vinculados a la hipoteca.
- Los gastos de mantenimiento y pequeñas reparaciones.
- Los gastos de mantenimiento de instalaciones, como la caldera, el aire acondicionado o la piscina, cuando existan.
¿Existen otros gastos puntuales?
Sí. Además de los gastos periódicos, pueden aparecer otros costes extraordinarios, como:
- Derramas aprobadas por la comunidad de propietarios.
- Reformas o mejoras de la vivienda.
- Sustitución de instalaciones o electrodomésticos.
- Trabajos de conservación y mantenimiento, especialmente en viviendas unifamiliares.
Estos gastos pueden variar considerablemente según la antigüedad y el estado del inmueble.
¿Cambian estos gastos según la comunidad autónoma o el municipio?
Sí. Algunos gastos dependen del lugar donde se encuentre la vivienda.
Por ejemplo, el importe del IBI, la tasa de residuos o determinadas ayudas para rehabilitación energética pueden variar entre municipios y comunidades autónomas. Además, algunas administraciones ofrecen bonificaciones o subvenciones para determinados propietarios o actuaciones de mejora.
Ejemplos
Ejemplo 1
Compras un piso de obra nueva en Barcelona por 320.000 €. La comunidad dispone de ascensor, jardín y piscina. Además de la cuota hipotecaria, deberás asumir aproximadamente 120 € al mes de comunidad, el IBI anual correspondiente, los suministros y el seguro de hogar. Aunque la vivienda requiere poco mantenimiento al principio, los gastos comunes serán superiores a los de un edificio más sencillo.
Ejemplo 2
Compras una vivienda unifamiliar de segunda mano en la Comunidad de Madrid por 350.000 €. No pagas comunidad de propietarios, pero deberás afrontar el mantenimiento del jardín, la cubierta, la calefacción y posibles reparaciones de la vivienda. En este tipo de inmuebles es habitual que los gastos de conservación sean mayores que en un piso.
¿Cómo puede ayudarte Pantia?
En Pantia no solo te ayudamos a encontrar la hipoteca que mejor se adapta a tu perfil. También te ayudamos a calcular el coste real de ser propietario para que puedas valorar si la vivienda encaja en tu economía a medio y largo plazo.
Nuestro análisis tiene en cuenta la cuota hipotecaria, los gastos previsibles asociados al inmueble y tu capacidad financiera, para que tomes una decisión con una visión mucho más completa que la de comparar únicamente el precio de compra.
Lo más importante
Antes de comprar una vivienda no basta con comprobar que puedes pagar la entrada o que el banco te concede la hipoteca. También debes asegurarte de que podrás asumir con comodidad todos los gastos que tendrá esa vivienda durante los próximos años. Una vivienda aparentemente más económica puede terminar siendo más costosa si tiene elevados gastos de comunidad, mantenimiento o impuestos locales.
En Pantia analizamos tu presupuesto, calculamos la cuota de la hipoteca y te ayudamos a estimar los principales gastos que tendrás después de la compra para que tomes una decisión con toda la información.