Introducción
Ser pensionista o estar jubilado no impide conseguir una hipoteca.
De hecho, las pensiones públicas suelen considerarse una fuente de ingresos muy estable, ya que se perciben de forma periódica y cuentan con el respaldo del sistema público de pensiones.
Sin embargo, los bancos también analizan otros factores que adquieren una importancia especial en este tipo de perfiles, como la edad del solicitante, el plazo de devolución del préstamo y la capacidad de afrontar la deuda durante toda la vida de la hipoteca.
Además, conviene distinguir entre ser jubilado y ser pensionista. No todas las personas que cobran una pensión están jubiladas. Existen, por ejemplo, pensiones de incapacidad permanente, viudedad u otras prestaciones periódicas, y cada una puede ser valorada de forma distinta por las entidades financieras.
Por ello, dos pensionistas con ingresos similares pueden recibir condiciones diferentes dependiendo de sus circunstancias personales.
¿Qué suelen valorar los bancos cuando eres pensionista o jubilado?
1. La edad del solicitante
Es uno de los factores más importantes.
La mayoría de entidades establecen una edad máxima aproximada a la que debe finalizar la hipoteca, aunque este límite puede variar de un banco a otro.
Por este motivo, cuanto mayor sea el solicitante, más probable será que el plazo máximo disponible sea inferior, lo que puede aumentar la cuota mensual.
Algunas entidades aceptan edades más elevadas cuando existen otros titulares más jóvenes, avalistas o un patrimonio suficiente.
2. El tipo de pensión
No todas las pensiones se analizan exactamente igual.
Las entidades suelen diferenciar entre:
- pensión de jubilación;
- pensión de incapacidad permanente;
- pensión de viudedad;
- otras prestaciones periódicas.
Cada una presenta características diferentes desde el punto de vista del análisis de riesgos.
Además del tipo de pensión, los bancos valoran:
- su estabilidad;
- si tiene carácter permanente;
- la previsibilidad de los ingresos futuros;
- la posibilidad de que existan otras fuentes de ingresos complementarias.
3. La estabilidad y el importe de los ingresos
Las pensiones suelen considerarse ingresos especialmente estables.
No obstante, los bancos también analizan:
- el importe mensual;
- si existen otros ingresos complementarios;
- el nivel de endeudamiento;
- la capacidad de ahorro;
- el patrimonio disponible.
En algunos casos también pueden valorarse positivamente ingresos procedentes de alquileres, inversiones o rendimientos del patrimonio.
4. La parte inembargable de la pensión
Existe un aspecto poco conocido que algunas entidades tienen en cuenta.
La legislación protege una parte de las pensiones mediante límites de inembargabilidad.
Esto significa que, en caso de impago, no toda la pensión podría destinarse al pago de la deuda.
Aunque este factor no determina por sí solo la concesión de una hipoteca, algunas entidades lo incorporan dentro de su análisis de riesgo, especialmente cuando la pensión constituye la única fuente de ingresos del solicitante.
5. El plazo de la hipoteca
La edad y el plazo están estrechamente relacionados.
Aunque dos personas tengan la misma pensión, una podrá acceder a una cuota más baja si dispone de un plazo mayor para devolver el préstamo.
Por ello, el importe máximo que puede conceder un banco no depende únicamente de los ingresos, sino también del plazo disponible.
6. Personas con discapacidad reconocida
Cuando el pensionista tiene reconocida una discapacidad, pueden existir ventajas adicionales.
Dependiendo del grado de discapacidad y de la normativa estatal o de cada comunidad autónoma, es posible acceder a:
- beneficios fiscales;
- reducciones o bonificaciones en determinados impuestos;
- ayudas públicas para la adquisición o adaptación de la vivienda;
- programas específicos de apoyo.
Estas ventajas no son iguales en toda España, por lo que conviene revisar la normativa aplicable en cada comunidad autónoma.
7. El patrimonio del solicitante
En este tipo de perfiles también suele tener especial importancia el patrimonio acumulado.
Los bancos pueden valorar positivamente:
- otros inmuebles en propiedad;
- inversiones financieras;
- capacidad de ahorro;
- patrimonio líquido.
Todo ello puede reforzar la solvencia global del solicitante.
¿Todos los bancos valoran igual a un pensionista?
No. Cada entidad aplica políticas de riesgo diferentes.
Algunas aceptan edades máximas más elevadas, otras ofrecen mayor flexibilidad para determinados tipos de pensión y algunas cuentan con productos especialmente orientados a perfiles sénior.
Por ello, una misma persona puede obtener respuestas muy diferentes según el banco al que acuda.
Errores habituales
Entre los errores más frecuentes destacan:
- Pensar que la jubilación impide conseguir una hipoteca.
- Creer que todos los pensionistas son valorados igual.
- Confundir una pensión de jubilación con otras prestaciones como la incapacidad permanente o la viudedad.
- No tener en cuenta cómo influye la edad sobre el plazo disponible.
- Desconocer las posibles ayudas o beneficios fiscales para personas con discapacidad.
- Solicitar financiación sin analizar previamente qué entidades se adaptan mejor al perfil.
Ejemplos
Ejemplo 1
Un jubilado de 68 años con una pensión estable y una importante capacidad de ahorro puede acceder a financiación en diversas entidades, aunque probablemente con un plazo inferior al de una persona de 40 años.
Ejemplo 2
Una persona con una pensión de incapacidad permanente, ingresos estables y sin otras deudas puede ser considerada un perfil solvente por muchas entidades.
Ejemplo 3
Un matrimonio jubilado con varias viviendas en propiedad y una buena situación patrimonial puede obtener condiciones más favorables que otro perfil con ingresos similares, pero sin patrimonio.
Ejemplo 4
Una persona con una discapacidad reconocida puede beneficiarse de determinadas ayudas públicas o ventajas fiscales relacionadas con la compra o adaptación de la vivienda, siempre que cumpla los requisitos establecidos por la normativa aplicable.
¿Cómo puede ayudarte Pantia?
En Pantia analizamos mucho más que la cuantía de tu pensión.
Nuestra inteligencia hipotecaria estudia la edad de los solicitantes, el tipo de pensión, la estabilidad de los ingresos, el patrimonio disponible, el plazo máximo que puede ofrecer cada entidad y el resto de factores que utilizan los bancos para valorar este tipo de operaciones.
Además, si existe una discapacidad reconocida, te ayudamos a identificar posibles ayudas públicas o beneficios fiscales que puedan resultar aplicables a tu situación y a encontrar las entidades que mejor pueden adaptarse a tu perfil.
Lo más importante
Ser pensionista o jubilado no impide conseguir una hipoteca. Lo realmente importante es cómo interpreta cada banco factores como la edad, el tipo de pensión, el plazo disponible, la estabilidad de los ingresos, el patrimonio y el conjunto de la situación financiera.
No todas las personas que cobran una pensión tienen el mismo perfil ni son analizadas de la misma forma. Identificar las entidades que mejor valoran tu situación puede marcar una diferencia importante tanto en la aprobación de la operación como en las condiciones que finalmente consigas.
En Pantia analizamos tu edad, el tipo de pensión, el patrimonio, el plazo máximo de financiación y el resto de factores que estudian las entidades financieras para ayudarte a identificar qué opciones hipotecarias pueden adaptarse mejor a tu situación.